martes, 16 de noviembre de 2010

Los traspiés de la Comisión Europea: el fracaso de la patata transgénica

El primer año de cultivo de la patata Amflora, conocida como "Amadea" se cierra con problemas de contaminación, rechazo social y un recurso judicial interpuesto por 5 Gobiernos Europeos. Esta patata pertenece a una multinacional química, la BASF y fue modificada genéticamente para aumentar su contenido en amilopeptina para la producción de almidón en usos industriales.

Tras su primera temporada de siembra, el balance no podría ser más desastroso. Rechazada por la opinión pública y la industria, gran parte de su cosecha se ha visto contaminada o retenida, su cultivo ha sido prohibido en Austria, Hungría y Luxemburgo, y 5 Gobiernos europeos han emprendido acciones judiciales contra su aprobación. Suecia se ha visto implicada en un escándalo de contaminación con una patata transgénica no autoriza.

La aprobación de esta patata ha generado amplias protestas por toda Europa. Se han recogido más de un millón de firmas en tan solo unos meses, en lo que supone la primera “iniciativa ciudadana”, un principio recogido en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea (EU) desde diciembre de 2009, en virtud del cual un millón de ciudadanos europeos tienen la posibilidad de pedir formalmente a la Comisión Europea que adopte medidas legislativas para satisfacer sus demandas Se han desarrollado también numerosas protestas, destacando las producidas en España.

David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra afirmó: “El balance del primer año de cultivo de Amflora ha sido claramente desastroso, y debería servir para que la Comisión Europea y Gobiernos como el español se replanteen su apuesta por los transgénicos. Son innecesarios, no aportan ninguna ventaja, plantean demasiados riesgos y su cultivo por unos pocos genera enormes problemas para el resto de agricultores, la industria alimentaria y los consumidores.”

El poder de la respuesta de los consumidores puede modificar mercados y apuestas por productos manipulados con el solo objetivo de aumentar producciones y otorgar poder económico y decisivo a las multinacionales. Todos somos de alguna manera responsables de promover la producción hacia productos respetuosos con la salud ambiental y humana. En demasiadas ocasiones preferimos hacer "oídos sordos" y seguir consumiendo lo que otros deciden por nosotros.


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1 comentario:

neli dijo...

Desde luego que pasamos y exigimos poco,pero realmente la salud nuestra y de nuestro planeta ,es de gran importancia.N.E.